jueves, 31 de agosto de 2006

La decadencia de los gusanos de infección masiva

Larry Seltzer publica en eWeek una reflexión sobre el escaso impacto
actual de los gusanos de red. Si en otros tiempos fueron capaces de
afectar a millones de usuarios de Windows (aunque también han existido
para servidores PHP, por ejemplo), degradar redes mundiales y permanecer
activos durante meses, hoy representan una simple reseña más en las
firmas de antivirus. Sin embargo, esto no significa que los sistemas
informáticos de consumo no estén en su peor momento en cuanto a niveles
de infección.

Bajo el título "The end of the worm era" (el fin de la era de los
gusanos), Seltzer comienza hablando sobre el virus W32.Wargbot que
aprovecha la vulnerabilidad descrita en el boletín MS06-040 de
Microsoft. Este virus ha pasado (o está pasando) sin pena ni gloria por
los sistemas (especialmente Windows 2000) sin que haya causado un mayor
destrozo. La vulnerabilidad dejaba la puerta abierta a la creación de un
gusano y este no tardó en aparecer. Una simple conexión abierta a una
red podía permitir el envío de paquetes manipulados y la ejecución de
código arbitrario en todas las versiones de Windows.

Estos tipos de fallos de seguridad fueron los responsables de gusanos
tan efectivos como el infame Blaster, que se alimentaba de la
vulnerabilidad descrita en MS03-039. Sasser, meses después, apareció
también a principios de 2004 con un método muy parecido. Ambos causaron
estragos en redes de todo el mundo, y millones de personas observaban
impotentes cómo les aparecía el mensaje de que había ocurrido un fallo
crítico y el ordenador se apagaría en un minuto.

Pero esto fue hace tres años, y quizás fuimos testigos del último de los
grandes gusanos de expansión e infección masiva. Hoy no es lo habitual,
y la discreta presencia de Wargbot lo confirma. Esto no quiere decir que
la amenaza sea menor, simplemente que la tendencia cambia. Las primeras
versiones de Blaster eran un desastre en cuestión de programación, y aun
así consiguió una propagación masiva. Wargbot es mucho más sofisticado,
y no habrá sido tan famoso, pero seguro que ha cumplido la misión para
la que fue creado y ha logrado que se lucren de alguna forma sus
programadores. Si bien los gusanos pueden estar en decadencia, los
troyanos bancarios campan a sus anchas en ordenadores de todo el mundo,
y decenas de nuevas versiones aparecen cada día. Los niveles de
infección siguen siendo excesivamente elevados, pero no precisamente por
gusanos de gran expansión. Se busca la eficacia silenciosa de virus,
troyanos y gusanos, huyendo de la infección masiva y del fácil
reconocimiento de casas antivirus.

Las causas de esta decadencia de gusanos de red pueden ser muchas. La
aparición del Service Pack 2 para Windows XP, con el cortafuegos
activado por defecto, y su mejora de la seguridad en general, puede ser
una de las más significativas. Un estudio realizado por Microsoft,
revela que del total de sistemas que ha desinfectado su "Malicious
Software Removal Tool" sólo un 3% corresponde a XP SP2, mientras
que XP y XP SP1 acumulan el 63% de las infecciones detectadas.

Las actualizaciones automáticas también ayudan a mitigar el impacto de
estos gusanos, previniendo a los usuarios de infecciones causadas por
vulnerabilidades. Sobre este punto (y de lo que no habla Seltzer) es
interesante destacar lo "contraproducente" de una actividad vírica
masiva y descontrolada que aprovecha agujeros de seguridad. Cada vez son
más rápidos en aparecer los virus y gusanos que aprovechan
vulnerabilidades críticas, y esto ha podido provocar una especie de
muerte por éxito del sistema de infección masivo. Los usuarios ajenos a
la seguridad, que no parchean sus sistemas, comprueban como el ordenador
se vuelve ya no sólo lento e inestable, sino absolutamente inoperativo
al poco tiempo. Esto comenzó a constatarse durante 2004, cuando era
imposible conectar un ordenador con un Windows no parcheado a Internet,
pues era cuestión de minutos que Blaster o Sasser aparecieran
infectándolo todo y obligando a una instalación completa con parches
incluidos.

Esto marcó un punto de inflexión, y el campo de la infección masiva por
gusanos se ha visto tan saturado desde entonces, que literalmente es ya
imposible mantener un ordenador "usable" durante un periodo de tiempo
razonable si no es con un cortafuegos y con los parches de seguridad
correspondientes. Prácticamente han sido los propios gusanos los que han
"obligado" sin remedio a los usuarios, incluso a los más descuidados y
temerarios, a parchear un sistema y refugiarse detrás de un cortafuegos,
y sin vulnerabilidades, no hay forma de propagarse. Quizás han cavado su
propia tumba por un excesivo éxito.

Sin embargo, la evolución sigue su camino y los niveles de infección
siguen altos. Los troyanos bancarios, mucho más discretos y que
encuentran principalmente en los navegadores la puerta de entrada en los
sistemas operativos, han tomado el relevo y representan hoy una de las
mayores amenazas víricas de las que preocuparse.


Sergio de los Santos
ssantos@hispasec.com


Más información:

The End of the Worm Era
http://www.eweek.com/article2/0,1759,2009720,00.asp

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